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El Santo Grial de la Memoria: Neurocientífico Steve Ramírez y su Búsqueda para Manipularla

29 de agosto de 2026Pablo Navarro9 min

En 2013, los neurocientíficos Steve Ramírez y Xu Liu publicaron un estudio pionero en el que detallaban cómo habían logrado crear recuerdos falsos en ratones. Mediante el uso de la optogenética, una técnica que manipula la actividad celular con luz, implantaron un recuerdo de miedo en el cerebro de los roedores y posteriormente lo reactivaron con pulsos de luz. Este avance fue crucial al demostrar la posibilidad de construir memorias artificialmente.

Los experimentos iniciales consistieron en etiquetar, utilizando una proteína, las células cerebrales en el hipocampo (una zona clave para la memoria) que estaban activas durante la formación de un recuerdo de miedo. Posteriormente, estas "células de memoria de miedo" se reactivaron mientras los ratones se encontraban en un entorno seguro. Mientras que los primeros cuatro ratones no mostraron reacción, el quinto se paralizó de miedo. El análisis posterior del cerebro de este último ratón reveló que la proteína se había depositado accidentalmente en una ubicación ligeramente diferente del hipocampo, descubriendo así el punto exacto donde se almacenaba la memoria y demostrando que podía ser manipulada y controlada.

En su libro, "How to Change a Memory: One Neuroscientist's Quest to Alter the Past" (Princeton University Press, 2025), Ramírez, ahora profesor asociado en el Center for Memory and Brain de la Universidad de Boston, profundiza en preguntas fundamentales sobre la memoria: ¿Qué es y podemos manipularla? Utiliza sus experiencias personales, incluyendo la pérdida, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la adicción, para explorar estas ideas, planteando si esta línea de investigación podría abrir nuevas vías para tratamientos. Conceptualiza un mundo donde los recuerdos podrían ser manipulados para aliviar el TEPT de una persona o para proteger contra la demencia.

La investigación actual en memoria, junto con el trabajo de Ramírez, se centra en desentrañar la naturaleza física de los recuerdos, conocidos como engramas. Un engrama se considera la base física de un recuerdo, los "bloques de construcción" celulares que lo componen. Aunque todavía no se tiene una "vista de mapa de Google" para un engrama, los científicos avanzan hacia una comprensión más detallada que podría ser fundamental para predecir y tratar la pérdida de memoria y los déficits cognitivos.

En cuanto a la aplicación de estas técnicas en humanos, la optogenética aún enfrenta obstáculos. Sin embargo, se están desarrollando tecnologías para entregar herramientas optogenéticas de manera menos invasiva en el cerebro. Ramírez sugiere que, en lugar de la optogenética directa, en humanos se podrían emplear enfoques más sutiles, como la conversación guiada, para acceder y potencialmente modificar recuerdos. Subraya la importancia de la ética, abogando por un objetivo moralmente y éticamente definido para la manipulación de la memoria, centrado en la restauración de la salud y el bienestar, y previniendo su mal uso.

El neurocientífico destaca la complejidad y el asombro que suscita la memoria, desde la vasta cantidad de recuerdos que coexisten en nuestro cerebro sin ser conscientes de ellos, hasta su poderosa capacidad para evocar emociones intensas en cuestión de segundos. También aborda el fenómeno de recordar eventos triviales de hace décadas al despertar, sugiriendo que los recuerdos pueden entrar en un estado de latencia en lugar de desaparecer por completo, y que la conexión entre nuestro estado interno y las condiciones de formación de la memoria podría ser un factor clave en estas reminiscencias inesperadas.

Ramírez describe su profunda amistad con Xu Liu, cuyo fallecimiento en 2015 lo impulsó a escribir el libro. Su colaboración científica y personal se caracterizó por una profunda complementariedad y un objetivo común, sentando las bases para su groundbreaking work en la manipulación de la memoria.

Traducción al español:

El Santo Grial de la Memoria: El Neurocientífico Steve Ramírez y su Búsqueda para Manipularla

En 2013, los neurocientíficos de MIT, Steve Ramírez y Xu Liu, publicaron un artículo detallando cómo habían logrado crear recuerdos falsos en ratones. Utilizaron la optogenética —donde la actividad celular se manipula con luz— para implantar un recuerdo de miedo en el cerebro y luego reactivar este recuerdo con pulsos de luz. Este avance ayudó a impulsar la investigación en el campo al demostrar que los recuerdos pueden ser construidos artificialmente.

Los experimentos iniciales implicaron el uso de una proteína para etiquetar las células cerebrales en el hipocampo (un centro de memoria clave en el cerebro) que estaban activas durante la formación de un recuerdo de miedo. Luego, reactivaron estas "células portadoras de memoria de miedo" mientras los ratones estaban perfectamente seguros. Los primeros cuatro ratones no mostraron respuesta, pero el quinto se congeló de miedo. Después de analizar el cerebro del quinto ratón, resultó que habían colocado la proteína en una ubicación ligeramente diferente del hipocampo a los demás por accidente —y sin querer encontraron el punto exacto donde se almacenaba la memoria— y que esta podía ser manipulada y controlada.

En su libro, "How to Change a Memory: One Neuroscientist's Quest to Alter the Past" (Princeton University Press, 2025), Ramírez, ahora profesor asociado en el Center for Memory and Brain de la Universidad de Boston, explora preguntas fundamentales sobre la memoria: ¿Qué es y podemos manipularla? Utiliza sus experiencias personales —incluyendo la pérdida, el TEPT y la adicción— para indagar estas ideas, preguntándose si esta línea de investigación podría abrir nuevos caminos para tratamientos. Conceptualiza un mundo donde los recuerdos podrían ser manipulados para ayudar a aliviar el TEPT de una persona o proteger contra la demencia.

La investigación actual en memoria, junto con el trabajo de Ramírez, se centra en desentrañar la naturaleza física de los recuerdos, conocidos como engramas. Un engrama se considera la base física de un recuerdo, los "bloques de construcción" celulares que lo componen. Aunque todavía no se tiene una "vista de mapa de Google" para un engrama, los científicos avanzan hacia una comprensión más detallada que podría ser fundamental para predecir y tratar la pérdida de memoria y los déficits cognitivos.

En cuanto a la aplicación de estas técnicas en humanos, la optogenética aún enfrenta obstáculos. Sin embargo, se están desarrollando tecnologías para entregar herramientas optogenéticas de manera menos invasiva en el cerebro. Ramírez sugiere que, en lugar de la optogenética directa, en humanos se podrían emplear enfoques más sutiles, como la conversación guiada, para acceder y potencialmente modificar recuerdos. Subraya la importancia de la ética, abogando por un objetivo moralmente y éticamente definido para la manipulación de la memoria, centrado en la restauración de la salud y el bienestar, y previniendo su mal uso.

El neurocientífico destaca la complejidad y el asombro que suscita la memoria, desde la vasta cantidad de recuerdos que coexisten en nuestro cerebro sin ser conscientes de ellos, hasta su poderosa capacidad para evocar emociones intensas en cuestión de segundos. También aborda el fenómeno de recordar eventos triviales de hace décadas al despertar, sugiriendo que los recuerdos pueden entrar en un estado de latencia en lugar de desaparecer por completo, y que la conexión entre nuestro estado interno y las condiciones de formación de la memoria podría ser un factor clave en estas reminiscencias inesperadas.

Ramírez describe su profunda amistad con Xu Liu, cuyo fallecimiento en 2015 lo impulsó a escribir el libro. Su colaboración científica y personal se caracterizó por una profunda complementariedad y un objetivo común, sentando las bases para su revolucionario trabajo en la manipulación de la memoria.


Español:

El Santo Grial de la Memoria: El Neurocientífico Steve Ramírez y su Búsqueda para Manipularla

En 2013, los neurocientíficos Steve Ramírez y Xu Liu publicaron un estudio pionero en el que detallaban cómo habían logrado crear recuerdos falsos en ratones. Mediante el uso de la optogenética, una técnica que manipula la actividad celular con luz, implantaron un recuerdo de miedo en el cerebro de los roedores y posteriormente lo reactivaron con pulsos de luz. Este avance fue crucial al demostrar la posibilidad de construir memorias artificialmente.

Los experimentos iniciales consistieron en etiquetar, utilizando una proteína, las células cerebrales en el hipocampo (una zona clave para la memoria) que estaban activas durante la formación de un recuerdo de miedo. Posteriormente, estas "células de memoria de miedo" se reactivaron mientras los ratones se encontraban en un entorno seguro. Mientras que los primeros cuatro ratones no mostraron reacción, el quinto se paralizó de miedo. El análisis posterior del cerebro de este último ratón reveló que la proteína se había depositado accidentalmente en una ubicación ligeramente diferente del hipocampo, descubriendo así el punto exacto donde se almacenaba la memoria y demostrando que podía ser manipulada y controlada.

En su libro, "How to Change a Memory: One Neuroscientist's Quest to Alter the Past" (Princeton University Press, 2025), Ramírez, ahora profesor asociado en el Center for Memory and Brain de la Universidad de Boston, profundiza en preguntas fundamentales sobre la memoria: ¿Qué es y podemos manipularla? Utiliza sus experiencias personales, incluyendo la pérdida, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) y la adicción, para explorar estas ideas, planteando si esta línea de investigación podría abrir nuevas vías para tratamientos. Conceptualiza un mundo donde los recuerdos podrían ser manipulados para aliviar el TEPT de una persona o para proteger contra la demencia.

La investigación actual en memoria, junto con el trabajo de Ramírez, se centra en desentrañar la naturaleza física de los recuerdos, conocidos como engramas. Un engrama se considera la base física de un recuerdo, los "bloques de construcción" celulares que lo componen. Aunque todavía no se tiene una "vista de mapa de Google" para un engrama, los científicos avanzan hacia una comprensión más detallada que podría ser fundamental para predecir y tratar la pérdida de memoria y los déficits cognitivos.

En cuanto a la aplicación de estas técnicas en humanos, la optogenética aún enfrenta obstáculos. Sin embargo, se están desarrollando tecnologías para entregar herramientas optogenéticas de manera menos invasiva en el cerebro. Ramírez sugiere que, en lugar de la optogenética directa, en humanos se podrían emplear enfoques más sutiles, como la conversación guiada, para acceder y potencialmente modificar recuerdos. Subraya la importancia de la ética, abogando por un objetivo moralmente y éticamente definido para la manipulación de la memoria, centrado en la restauración de la salud y el bienestar, y previniendo su mal uso.

El neurocientífico destaca la complejidad y el asombro que suscita la memoria, desde la vasta cantidad de recuerdos que coexisten en nuestro cerebro sin ser conscientes de ellos, hasta su poderosa capacidad para evocar emociones intensas en cuestión de segundos. También aborda el fenómeno de recordar eventos triviales de hace décadas al despertar, sugiriendo que los recuerdos pueden entrar en un estado de latencia en lugar de desaparecer por completo, y que la conexión entre nuestro estado interno y las condiciones de formación de la memoria podría ser un factor clave en estas reminiscencias inesperadas.

Ramírez describe su profunda amistad con Xu Liu, cuyo fallecimiento en 2015 lo impulsó a escribir el libro. Su colaboración científica y personal se caracterizó por una profunda complementariedad y un objetivo común, sentando las bases para su revolucionario trabajo en la manipulación de la memoria.